Un recorrido por la ciencia y la tecnología en verano

La Universidad de Extremadura ha desarrollado este verano, a través de la Escuela Municipal de Jóvenes Científicos, el primer campamento de verano sobre la ciencia y la tecnología en la prehistoria en la localidad de Almendralejo

Son las 9:00 de la mañana y comienza un nuevo día en el Salón del Vino y de la Aceituna de Almendralejo. Mientras que los alumnos terminan de asearse, los más madrugadores corren al exterior entusiasmados para

comprobar que la lumbre que hicieron ellos mismos anoche sigue encendida. Mientras, los más dispuestos del grupo, preparan la maquinaria para empezar a moler trigo. Hoy toca taller de procesado de alimentos y comienzan la jornada pensando en lo que les deparará la sesión de la tarde: pintura rupestre. Esta es la rutina del campamento de verano Viaje al Centro de la Ciencia, en el que 18 jóvenes se han trasladado a la prehistoria durante una semana para bucear por su historia, ciencia y tecnología.

En el periodo estival, la oferta lúdico-educativa para los más pequeños de la casa se multiplica. Idiomas, juegos, deportes… suelen ser los grandes protagonistas de los campamentos de verano con los que ocupar el tiempo libre una vez que han finalizado el curso escolar. Y aunque el entretenimiento suele tener un peso importante para decidirse entre tantas opciones, no se debe descuidar un componente fundamental: el aprendizaje.

Desde este año, la Escuela Municipal de Jóvenes Científicos de la Universidad de Extremadura ha puesto en marcha un campamento de verano pionero en nuestro país, Viaje al Centro de la Ciencia, que se ha dedicado durante una semana a hacer un recorrido por los avances científicos y tecnológicos de la época prehistórica. Esta primera edición ha contado con 18 alumnos de entre 12 y 14 años procedentes de distintas partes de la región, así como de Sevilla y León.

La localidad de Almendralejo ha sido el enclave elegido para desarrollar esta iniciativa dada su riqueza arqueológica ya que cuenta con el yacimiento prehistórico de Huerta Montero, considerada una de las sepulturas más singulares de Extremadura. El Salón del Vino y de la Aceituna ha servido de residencia para este grupo de intrépidos jóvenes que se han puesto por una semana en la piel de nuestros antepasados descubriendo cómo dar soluciones a las distintas necesidades de la época. Desde la confección de un arco con distintos materiales para poder cazar, a la construcción de un telar para poder tejer pasando por el procesamiento de alimentos aprendiendo a moler trigo.

“Estamos tremendamente contentos y satisfechos con esta primera edición al ver cómo los alumnos lo han disfrutado. Es algo completamente novedoso y constructivo, no hay mejor manera de entender la ciencia y la tecnología actual que entenderla a lo largo de la historia”, explica Francisco Fernández de Vega, director de la Escuela Municipal de Jóvenes Científicos. La idea de la EMJC es desarrollar progresivamente una serie completa de distintos campamentos en distintos enclaves de nuestra región, para hacer un recorrido por la historia y la tecnología. Una idea que como señalan, está abierta a recibir propuestas de aquellas localidades que deseen formar parte de esta iniciativa y albergar la celebración de un campamento de estas características. “Ya hemos recibido propuestas bastante interesantes para el próximo verano que tenemos que estudiar detenidamente”, explica Fernández.