Llegó el verano: ¡y yo con estos pies!

La Clínica Podológica de la Universidad de Extremadura ofrece consejos para evitar patologías y lucir unos pies perfectos este verano  

Con la llegada del calor hay una parte de nuestro cuerpo que también nos pide respirar y estar al fresco: los pies. Los grandes olvidados durante el resto del año, adquieren protagonismo en esta época tan propicia para la aparición de problemas: hongos,  rozaduras o durezas,,, son las patologías más habituales derivadas del cambio de calzado y de frecuentar zonas comunes donde hay agua. Lo cierto es que hay varios mitos, que debemos desmontar, y malos hábitos, que debemos cambiar, para gozar de una buena salud desde la base, y por qué no, lucir esta parte de nuestro cuerpo que en ocasiones resulta tan antiestética. ¿Cómo podemos evitar los talones agrietados y ásperos? ¿cómo curar una ampolla? ¿es bueno tener las uñas pintadas todo el verano? La Dra. Beatriz Gómez, profesora del Grado de Podología, desde la Clínica Universitaria de Podología de la UEx, responde a las dudas más frecuentes en torno a esta extremidad que en ocasiones tantos quebraderos de cabeza nos da.

¿Cuándo debemos acudir al podólogo, antes del verano o después?

Al podólogo hay que acudir siempre. No se debe esperar a tener alguna lesión, ya que la mayoría de las veces esto hace más tedioso el tratamiento, alargándolo en algunos casos e imposibilitándolo del todo en otros. Por eso es importante no esperar a que pase algo especial para ir a consulta. El mero hecho de prevenir lesiones es suficiente para acudir a una consulta rutinaria. En concreto en verano es importante hacerlo antes del cambio de calzado. Al desnudar el pie, éste queda expuesto a daños ambientales que pueden causar estragos. Pero con unos cuidados básicos se puede prevenir.

En esta época del año es muy frecuente que aparezcan ampollas cuando cambiamos de calzado, estrenamos sandalias, etc. ¿Qué hay que hacer cuando tenemos una ampolla?

Las ampollas o los roces son mecanismos de defensa de la piel ante una agresión. En este caso, el material duro (de un zapato nuevo), las cinchas de una sandalia que intentan sujetar el pie en un intento fallido y el hecho de suprimir el uso del calcetín (que evita roces), hacen más frecuente la aparición de molestas lesiones fácilmente evitables. Lo ideal sería evitar que la ampolla aparezca (que se puede), pero en caso de estar presente, deberemos ser muy meticulosos con la higiene de la zona afectada. No olvidemos que es una lesión en la piel y como tal puede infectarse y retrasar la curación. Intentar evitar el roce en la zona hasta que cure y sobre todo, nunca, nunca, nunca, eliminar la piel que queda (aparentemente muerta) tras drenar el líquido de la vesícula.

¿Cómo podemos evitar los talones agrietados y ásperos debido al uso de sandalias?

Las grietas, la sequedad, las pigmentaciones oscuras en los talones al no ir protegidos por el calzado en verano son fruto de una deshidratación progresiva de la piel. Ésta pierde agua y elasticidad y comienza a deteriorarse levantándose en escamas o abriéndose mediante grietas (que pueden llegar a ser muy dolorosas e incluso a infectarse). Debemos mantener una buena hidratación e higiene del pie si queremos evitar esto. La higiene diaria frotando enérgicamente las zonas más endurecidas del pie (talones y durezas) con un jabón neutro y la hidratación posterior diaria con cremas hidratantes específicas con alto contenido en urea alrededor de un mes antes de descalzar el pie para el verano, nos ayudara a prevenir este tipo de lesiones. Debemos mantener estos cuidados a diario durante todo el verano si queremos lucir unos talones impecables.

También se escucha que debemos hidratar nuestros pies y usar crema, ¿vale cualquier crema hidratante?

No. La mayoría de cremas corporales poseen como componente hidratante la urea. Asociadas a sustancias hemolientes, hacen que el cuidado de la piel sea más completo. Sin embargo, la piel del cuerpo no es igual de gruesa que la de los pies, por eso la composición de las cremas para el cuidado del cuerpo no son adecuadas para el cuidado de la piel gruesa del pie. Debemos utilizar cremas específicas, con altos contenidos en urea. Lo ideal estaría entre el 20-30 % de urea para el cuidado del pie, frente al 5% que suelen tener las cremas dedicadas al cuidado corporal.

Una práctica habitual en verano es dar largos paseos por la playa ¿Es bueno andar descalzos?

Siempre que sea sobre superficies controladas, donde podamos ser conscientes de que lo que estamos pisando no nos va a causar lesiones físicas ni infecciones (tipo hongos o bacterias, muy comunes en suelos con humedad como los gimnasios o piscinas), es recomendable andar descalzo. Estimulamos los propioceptores de la planta del pie y eso hace que mantengamos nuestro sistema nervioso periférico perfectamente entrenado.

Hoy día está muy extendido lucir una buena pedicura. El esmaltado permanente se ha convertido en un gran aliado para tener una uñas perfectas durante más tiempo. ¿Es bueno para las uñas tenerlas pintadas durante tanto tiempo? ¿Hay que hacer descansos? ¿Qué hay de cierto en eso de que la uña necesita respirar: verdad o falso mito?

Cualquier tipo de esmaltado es perjudicial para la uña. Los componentes del esmalte son lesivos para la composición natural de la uña, lo que hace que el esmaltado perjudique su salud y terminen deteriorándola. A más esmalte, peor salud ungueal. Cuanto más tiempo pintadas, más tiempo está agrediendo el esmalte a la uña y por tanto los daños serán más graves. No es infrecuente encontrar coloraciones amarillentas o incluso estrías en las uñas tras la retirada de esmaltaciones prolongadas. Hay que tener en cuenta también que estos daños son irreversibles, es decir, que no se curan, por lo que para volver a tener la uña en perfecto estado es necesario cambiarla. El crecimiento de las uñas del pie es muy lento, por lo que tras un esmaltado permanente que pueda durar de 15 días a un mes, tardaremos en cambiar la uña y volverla a tener sana de 8 meses a un año. Es para pensárselo, ¿no?

¿Podemos quitarnos las durezas que aparecen después del verano en casa o hay que ir al podólogo? Siempre se ha usado la famosa piedra pómez, ¿realmente vale para algo?

Nunca debemos indagar en casa para intentar eliminar durezas. El mal uso de instrumentos no homologados que podemos adquirir en cualquier tienda, materiales cortantes o demás pueden provocar lesiones al no ser utilizados adecuadamente. Es recomendable que se acuda a un profesional cualificado (el podólogo, y ningún otro) para que lleve a cabo esta labor. El uso de la piedra pómez permite eliminar mediante procedimientos mecánicos la capa más superficial de la piel (piel muerta), pero a veces es tan superficial que es insuficiente para notar la mejoría que buscamos y es necesario recurrir a otro tipo de aparataje específico para poder conseguir los resultados deseados.

¿Cómo debe ser la sandalia y la chancla adecuada para que nuestro pie no sufra?

Debe sujetar todas las articulaciones del pie y darle estabilidad. Aportar sustento al arco interno y contener con un buen contrafuerte el talón. El tacón no debe superar los 2,5-3 cm de alto y en recomendable en la medida de posible utilizar cuñas. La sandalia ideal, es aquella que sujeta tanto el pie, que éste no debe hacer ningún esfuerzo extra con respecto al que haría con un zapato de invierno acordonado o con sujeciones adecuadas para el pie. De esta manera evitaremos tropiezos, lesiones y dolores innecesarios por sobrecargas musculares.

Otro de los peligros que acechan en verano son los hongos, ¿cómo podemos evitarlos?

Manteniendo una buena higiene diaria con agua y jabón neutro. Haciendo especial hincapié en los pliegues y entre los dedos, y sobre todo siendo muy minuciosos con el secado posterior. El exceso de humedad en los pliegues predispone la aparición de hongos. Importante recordar el uso de una toalla específica para secar los pies distinta a la que usamos para secarnos el cuerpo tras la ducha. Y sobre todo evitar caminar descalzo sobre zonas comunes y húmedas (piscinas, gimnasios, vestuarios, etc), ya que de esta manera evitaremos contagios.